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Monday, July 5, 2010

Política y Televisión, mediocracia mediocre en México

A pesar de las multiples aberraciones electorales sufridas en los meses anteriores a nuestras votaciones del 4 de julio, entre las que destacan asesinatos, autos de formal prision, alianzas imposibles (uniendo dos plataformas aparentemente incompatibles, para sacar de la jugada al PRI), a pesar de todas las jugarretas/estrategias de los operadores políticos, el problema a discutir en este post es el acceso a la infomación sobre el 4 de julio.
Mi crítica, como suele ocurrir en este espacio, va dirigida al duopolio televisivo mexicano: TV Azteca y Televisa. Durante un evento tan relevante y con una gran importancia para la sociedad mexicana (algo que yo establecería como un tema de interés común), las televisoras decidieron continuar con su tradicional programación dominguera, incluyendo, pero sin limitarse a: comedias baratas, concursos inútiles que dañan al idioma (Cien mexicanos Dijieron), películas extranjeras y otros programas proveedores de rating. Todos éstos se veían interrumpidos, aunque brevemente, por cápsulas "noticiosas" sobre el proceso electoral del 4 de julio.
Entiendo la lógica comercial de los espacios publicitarios y en especial de la televisión mexicana. A pesar de ello creo en la obligación (legal y ética) que tienen los medios de comunicación por forzar la agenda política dentro del interés público. La población mexicana no puede estar completamente informada con cortes "informativos", son necesarias las mesas de debate, discusión y análisis. La problemática del acceso a la información se vio reflejada el domingo, cuando la televisión abierta mexicana se limitó a transmitir pequeñas cápsulas sobre el proceso electoral. Sólo el canal Once, reconocido espacio de debate e información, conformó una mesa adecuada para la relevancia de los comicios.
El poder acceder a la información en México también es motivo de segregación y segmentación. Aquellos con la fortuna de contar con televisión por cable e internet son los destinados a obtener espacios con información oportuna y relevante sobre la actualidad nacional. No es cuestión de rating, de interés público o de publicidad el no informar a la ciudadanía. No parto del principio de que los medios tienen la obligación de educar, en lo que en contenidos se refiere, a la población. Simplemente me parece relevante analizar las alianzas políticas, los efectos en los estados y la agenda gubernamental, para cualquier persona. Después de todo, lo único que necesita para olividar a Televisa o TV Azteca es presionar un botón y buscar una buena alternativa en la tele abierta (como es el Once) lamentablemente, nuestra regulación sobre la materia, le impide al canal aumentar su espectro de transmisiones.
Política y Televisión, mediocracia mediocre en México, rumbo al 2012 espero que no se arrepientan los mexicanos de conservar las mismas televisoras en el poder, a pesar del aparente cambio de color en los estados.

Tuesday, February 16, 2010

Televisa y Nextel

Televisa compra una parte de Nextel...
Cuadruple Play...
Telmex vs. Televisa...
Televisa Foro TV...
Monopolio, duopolio, tripolio...
¿Hay algo más que decir?

Wednesday, April 9, 2008

El receptor mexicano a favor de Televisa


La mula no era arisca…

La estructura mediática mexicana está conformada como un duopolio debido a dos factores fundamentales: el apoyo gubernamental a esas instituciones, voluntario o involuntario y la poca habilidad crítica del mexicano. Ambas razones tienen un contexto socio-histórico muy amplio, el cual no voy a discutir en este momento. Es más importante intentar vislumbrar un rayo de Sol entre las nubes generadas por el inmenso tamaño de las televisoras y radiodifusoras mexicanas.

Al referirme al apoyo gubernamental hacia Televisa y TVAzteca quiero citar una frase irónica del Emilio Azcárraga, que apareció en La Jornada: “En Televisa, a nosotros no nos regalaron nada”. En los anales de la historia se pueden encontrar apoyos gubernamentales dirigidos, especialmente, a esa empresa. Exención de impuestos, apoyo legal, nacional e internacionalmente e incluso, en el caso de TVAzteca, pasar por alto resoluciones de tribunales internacionales (Caso de Canal 40).

El gobierno en su afán de aprobación no ha podido detener la bola de nieve en la que lo metió el PRI, al usar las televisoras como instrumento de propaganda. A pesar del cambio de partido en el poder los usos y abusos de los medios siguen siendo los mismos. Las grandes empresas mediáticas tienen el control sobre radio y televisión. En el caso de Televisa tiene el monopolio sobre la televisión digital con SKY. Las radios comunitarias e indígenas no son suficientemente difundidas para ser una herramienta de defensa en contra de los grandes consorcios mediáticos.

El temor del gobierno a las repercusiones mediáticas se evidenciaron en el decretazo y durante las elecciones del 2006. La reducción del tiempo fiscal de un 12.6 a un 1.2 % se dio como respuesta a la serie de ataques por parte de los medios hacia el entonces Presidente Vicente Fox. Éste momento reflejó el nuevo poderío, fáctico, por parte de las televisoras. Las elecciones del 2006 con la guerra de spots generaron el momentum necesario para crear y aprobar la Ley Televisa. Afortunadamente pudo rechazarse.

¿Cómo es posible que, durante las campañas electorales, el gobierno pueda hacer un estudio de audiencias, y no lo haga para programas como La Hora Nacional? ¿Por qué, a pesar del éxito del Canal Once no puedan hacerlo a nivel nacional?

No tiene la culpa el indio, sino quien lo hace compadre.

¿Cómo podemos culpar a las televisoras del contenido que manejan si es eso lo que vende? Los concesionarios tienen la obligación de reflejar los temas de interés público y de informar a las audiencias. A pesar de ello la televisión mexicana está inundada de programas de concurso, de variedad y de telenovelas (un tema por sí solo). La ilusión de utilizar la tecnología con propósitos educativos se ha limitado a tele secundarias, Enciclomedia (Enciclo qué) y pocas radios comunitarias.

Sé que las televisoras no son peritas en dulce y que conocen del rezago social de México. A pesar de ello no se puede dejar de lado la concepción de empresa de los mismos. Son omnipotentes por ser una concesión, inamovible, y con una competencia fingida. Aún cuando Telmex logre la concesión de televisión sólo basta con tener en cuenta las acciones de Salinas Pliego en Telmex y Televisa, las de Slim en Televisa y TVAzteca y las de Azcárraga en las otras dos. A pesar de estas razones, el receptor tiene la obligación de exigir buenos medios.

No estoy defendiendo a los medios mexicanos. Una vez que se trabaja para Televisa uno se puede dar cuenta de la maquila ejercida ahí. No importan los contenidos, mientras se venda el producto. La calidad de los programas ha disminuido junto con su fondo. A pesar de ello, y tomando en cuenta la enorme cantidad de equipos Sky en México:

¿Quién tiene el control remoto para poder cambiar de canal y contenido?

Tuesday, March 4, 2008

(Des) Ilusiones Mediáticas

En el sentido mediático yo me alejo a la definición de Eco de apocalíptico. No creo que México sea un lugar sin esperanzas en regulación del uso (y abuso) de los medios. No quiero que se malinterprete mi razonamiento como una total sumisión ante el manejo mediático del gobierno, sólo creo que se puede hacer un cambio en la estructura de los medios mexicanos. Nuestra libertad de expresión mexicana es casi tan joven como nuestra endeble democracia, es por ello que debe de pasar por un periodo de ajuste, acoplamiento, y, porque no, impulsividad adolescente.

En su artículo en la revista Zócalo, Raúl Trejo Delarbre hace un análisis de las repercusiones sociales y democráticas derivadas de la concentración mediática en América Latina, especialmente en México. La situación en nuestro país es especialmente preocupante debido al gran poder fáctico adquirido por las dos televisoras. La concentración mediática se ha dado debido a dos factores fundamentales: la relación, parasitaria entre gobierno y estado, y el desinterés por parte de la cúpula política por cambiar el status quo mediático.

La esperanza de la libertad de expresión se centraba en “el gobierno del cambio”. Lo único que cambió fue la fuerza de las televisoras, aumentando con el paso del sexenio. El gobierno de Calderón no ha hecho ningún esfuerzo por cambiar el paradigma, al contrario, se ha fortalecido. Uno de los ejemplos más claros (por entrar al caso de Aristegui en W Radio) es el intento de Maximiliano Cortázar, director general de Comunicación Social de la Presidencia de entrar a la Junta Directiva del Instituto Mexicano de la Radio (IMER). Los avances en cuestión de libertad de expresión parecen ir “un pasito pa’ delante y dos para atrás”.

Tendría que admitir que no estoy en contra de un control gubernamental en las comunicaciones. Claro que el gobierno debe de estar interesado en la cuestión mediática. Sólo no quiero que se malinterprete mi postura, el gobierno debe de regular y administrar, no controlar. La regulación es necesaria para el país. Si se ve desde un punto de vista egoísta, siendo yo comunicólogo, lo mejor sería una reforma para la apertura del espectro radio-eléctrico. Si lo vemos en términos sociales, nos generaría una población más culta y más participativa. Incluso en un ámbito económico: la competencia en los mercados genera una lucha por mejorar la calidad y poder capar al cliente.

A pesar de ello creo que no se deben de satanizar a los medios mexicanos. Dice el refrán que “no es culpa del indio sino de quién lo hace compadre” y así fue en México. Como sociedad hemos tolerado la existencia de malos contenidos y propuestas trilladas y muy poco originales. No podemos culpar a Televisa de hacer las telenovelas que hace, si esas son “las que venden”. No podemos decirle a Salinas Pliego que eleve la oferta cultural de TV Azteca porque nos va a decir que eso no vende. Es cierto que la concentración mediática es uno de los males en nuestro país, mas no es el único.

Ya se ha escuchado antes que México tiene el gobierno que se merece, pero también tiene la Televisión que se merece. ¿Sinceramente va a acabar el problema quitando el duopolio mediático? No es que tenga a mi cultura en baja estima, sólo creo que Televisa y TV Azteca cumplen una función específica y necesaria para un individuo: entretener. Bien lo contestó Azcárraga al ser cuestionado acerca de la injerencia de Televisa en la educación: contestó que su televisora no está para educar, sino para entretener. Una persona que trabaja desde las seis de la mañana y que gana el salario mínimo, al llegar a casa le gustaría olvidarse de sus problemas

Al plantearnos el problema de la concentración no podemos culpar a las empresas, éstas, desde su concepción, se crean para ganar dinero. La estructura gubernamental del PRI, en donde existía un control de los medios, permitía este modelo. La falta de visión política y el miedo a la represalia mediática ha hecho de los gobernantes marionetas de las empresas. Hasta el rechazo de la Ley Televisa se pudo vislumbrar un rayo de luz al final del túnel. Afortunadamente para las nuevas generaciones Internet es un medio de expresión libre y de una gran utilidad para evitar el control de las organizaciones. Además siempre se puede vencer a cualquier televisora con un solo dedo, busquemos el botón de apagado en nuestro control remoto y luchemos por una mejor televisión mexicana.

J.D. O’Farrill

About Me

Cineasta idealista en busca de propuestas inovadoras